GUADALAJARA CAPITAL

GUADALAJARA CAPITAL

Guadalajara es una ciudad situada en el centro de la península ibérica. Es la capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Está situada sobre un otero en la orilla izquierda del valle del río Henares en la parte más elevada de la meseta sur, entre las comarcas de La Alcarria y la Campiña del Henares. La ciudad se fundó sobre una eminencia acusada del terreno, entre dos profundos barrancos, el del Alamín y el del Coquín o de San Antonio, que traían sus aguas desde la cercana meseta alcarreña hasta el Henares.

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La altura de la ciudad sobre el nivel del mar es de 708 metros medidos en la plaza mayor. El clima es mediterráneo continentalizado, con largos y fríos inviernos, y veranos cortos y muy calurosos.

A VISITAR

  • Los restos más antiguos del Alcázar Real de Guadalajara datan del siglo IX. A lo largo del tiempo, este fue usado como alcazaba militar, alcázar real, fábrica de sarguetas y cuartel del Servicio de Aeroestación Militar, y fue destruido casi completamente en la guerra del Francés y en la última guerra civil española. Desde 1998 se llevan a cabo excavaciones arqueológicas donde han aparecido distintos elementos de todas las épocas en la que ha tenido función el edificio del alcázar.
  • Junto a este, aparecen los restos de la muralla medieval que rodeaba toda la ciudad, así como algunas de sus puertas y torreones que la protegían. La mayor parte de la muralla fue derruida durante el siglo xix para dar lugar a la ampliación de la ciudad en el ensanche al sur, junto al camino de Cuenca, y para abrir una circunvalación al noreste en el camino de Zaragoza.

Los vestigios de la muralla que han perdurado son escasos, pero han quedado en pie la puerta de Bejanque, el torreón del Alamín junto al puente de las Infantas​ y el torreón de Álvar Fáñez,​ aunque no eran los únicos que poseía originalmente la muralla de la ciudad. También se han encontrado los cimientos de la antigua muralla de la Alcallería, que cercaba el barrio de Cacharrerías, una de las zonas más antiguas de la ciudad, en el camino de Madrid.

  • La fortaleza más reciente de la ciudad es el fuerte de San Francisco, construido en el siglo XIX aprovechando el antiguo convento de San Francisco, del siglo XIV. Junto a los edificios del convento, que se reformaron completamente, a veces sin respetar su estructura original, se levantaron unos pabellones auxiliares y una muralla con torreones de vigilancia.
  • Destaca sobre todos el palacio de los Duques del Infantado, obra civil cumbre del gótico tardío europeo y rematado en estilo renacentista. Fue mandado construir por el marqués de Santillana en el siglo xv bajo dirección de Juan Guas, y reformado en los años 1580. Dentro del palacio destacan el patio de los Leones y los salones del Duque, y junto a él los jardines.
  • Otro palacio destacado es el de Antonio de Mendoza, construido a principios del siglo XVI con los planos de Lorenzo Vázquez y ampliado más adelante por mandato de Brianda de Mendoza para convento franciscano bajo dirección de Alonso de Covarrubias.
  • Original del siglo XVII es el palacio de la Cotilla, aunque reformado en el siglo XIX por los marqueses de Villamejor, padres del conde de Romanones. Estos dejaron en su interior el llamado salón Chino, cuyas paredes están decoradas con papel pintado chino.​
  • Y del siglo XIX es el último gran palacio de la ciudad, el de la Condesa de la Vega del Pozo, diseñado por Ricardo Velázquez Bosco sobre un antiguo convento del siglo XVI, y que se caracteriza por su eclecticismo y por el color amarillento de sus muros exteriores.
  • A estos palacios se les une otros menores como el palacio de Dávalos, del siglo XVI y completamente restaurado a finales del siglo XX para albergar la sede de la biblioteca pública,​ o el palacio de los Condes de Coruña, también del siglo XVI y anejo a la iglesia de San Nicolás el Real. Aun con eso no han sido los únicos de la ciudad, destacando otro gran palacio, el de Montesclaros, del siglo XVI, que fue también sede de la Academia Superior de Ingenieros del Ejército y que quedó destruido por un incendio en 1924.
  • Otras edificios civiles históricos que se encuentran en Guadalajara son el ayuntamiento, construido en 1906 en un estilo ecléctico; el palacio de la Diputación, construido en el siglo XIX como sede del Gobierno provincial; la prisión provincial, o el hostal del Reloj, antigua casona del siglo XVII, completamente reconstruida a comienzos del siglo XXI.
  • La iglesia de San Ginés estuvo situada en su origen extramuros de la ciudad y a su pie se celebraban los mercados y las ferias, hasta que en el siglo XIX se derruyeron las murallas y quedó incorporada al resto de la ciudad.

Con la ascensión de la nobleza de Guadalajara en la Baja Edad Media, comienza un período de construcción de grandes iglesias, en su mayoría financiadas por estos, y muchas veces anejas a conventos:

  • En el siglo XIV, aneja al hoy desaparecido convento de Santa Clara se construye la iglesia de Santiago el Mayor, que mezcla los estilos mudéjar y gótico tardío.
  • También mudéjares son los restos de la iglesia de San Gil, del siglo XII, que fue también sede del Concejo municipal y de la cual tan solo queda en pie el ábside.​
  • Pero, de esta época, destaca sobre todas la concatedral de Santa María, construida sobre una antigua mezquita desde finales del siglo XIII y el siglo XVI aunando tres estilos arquitectónicos: mudéjar, renacentista y barroca.​
  • Algo anterior a todas estas es el santuario de la Virgen de la Antigua, del siglo XIII, aunque muy transformada en los siglos posteriores.

Del Renacimiento del siglo XVI y del Barroco del siglo XVII, coincidiendo con el esplendor nobiliario de Guadalajara, son la mayor parte de las iglesias antiguas de la ciudad, como:

  • La iglesia de San Ginés (siglo XVI),​ la iglesia de San Miguel (siglo XVI), de la que tan solo queda en pie la capilla de Luis de Lucena,​ o la iglesia de los Remedios (siglo XVI), parte de un antiguo convento y actual aulario de la Universidad de Alcalá de Henares.​
  • De este período son también los conventos de San Francisco (siglo XIV), posterior fuerte fusilero y que alberga el panteón de los Mendoza, realizado a imagen del panteón de los Reyes del monasterio de El Escorial;​ de la Piedad, antes palacio de Antonio de Mendoza (siglo XVI);​ de San José, o de las Carmelitas de Abajo (siglo XVI),​ y el del Carmen (siglo XVII).
  • En el siglo XIX, la mecenas María Diega Desmaissières, condesa de la Vega del Pozo y duquesa de Sevillano, mandó construir en una finca de su propiedad al sur de la ciudad y bajo diseños de Ricardo Velázquez Bosco, su panteón,​ la iglesia de Santa María Micaela y el colegio de las Adoratrices, en honor a su tía Micaela Desmaissières.
  • En Guadalajara se encontraban también varias ermitas que han ido desapareciendo a lo largo del tiempo. Tan solo se conservan dos: la ermita de San Roque, en el parque al que da nombre y junto al panteón de la Duquesa de Sevillano, y la de San Sebastián, dentro del palacio de la Condesa de la Vega del Pozo.

Las pedanías de Iriépal, Taracena, Usanos y Valdenoches son pequeños pueblos de origen agrícola, siempre dependientes de la actividad económica de Guadalajara y con escasa arquitectura histórica, generalmente una modesta iglesia medieval o moderna. Así:

  • En Iriépal se ubica la iglesia de la Concepción, obra del siglo XVI, donde destaca la torre mudéjar;​ en Taracena se erige la iglesia de la Purísima, del siglo XVII, en un estilo renacentista muy simple,​ y en Usanos, la iglesia de la Asunción, románica del siglo XIII, muy reformada en épocas posteriores y donde destaca la torre almenada.
  • En otros ámbitos, también son destacables el lavadero de Iriépal, obra de 1910 en un estilo historicista con la financiación de Fundación de José Santa María de Hita, y las fuentes de Iriépal (1858) y Valdenoches (1656).​
  • En todas las pedanías se encuentran algunos ejemplos de casonas castellanas, bastante modestas en comparación con las de las ciudades. Por último, cabe destacar el Villaflores, poblado agrícola construido en 1887 bajo el diseño de Ricardo Velázquez Bosco a encargo de María Diega Desmaissières.

La fisonomía urbana del centro histórico de Guadalajara es la típica de una ciudad andalusí, con calles cortas y estrechas y varias plazoletas. La vía principal del centro de la ciudad es la calle Mayor (llamada calle de Miguel Fluiters en su parte baja), que lo cruza de noroeste a sureste. Fue abierta mayormente durante el siglo XVII como parte del camino real de Madrid a Zaragoza, que cruzaba la ciudad y entre finales del siglo XIX y principios del XX sufrió un profundo cambio estético con el levantamiento de nuevos edificios de viviendas.​ Une las dos mayores plazas del centro histórico de la ciudad, la de los Caídos en la Guerra Civil, en la parte baja junto al palacio del Infantado, y la de Santo Domingo en la parte alta junto a la iglesia de San Ginés. En mitad de la calle se hallan otras dos plazas, la Mayor, donde se sitúa el Ayuntamiento, y la del Jardinillo.

Otras plazas menores del centro de la ciudad parte de su fisonomía son la del Concejo, la de Dávalos, la de Marlasca, la de Moreno, la de San Esteban o la de Francisco Beladíez.

Como obras de ingeniería más antiguas de Guadalajara están el puente del Henares, entrada a la ciudad desde Toledo por La Alcallería, levantado en el siglo X, aunque muy transformado en siglos posteriores,​ y el puente de las Infantas, junto al torreón del Alamín y sobre el barranco del Alamín.​ Más reciente, de comienzos del siglo XXI, es el puente de Arriaca, un viaducto atirantado situado al norte de la ciudad, junto a los nuevos desarrollos urbanísticos.

A DISFRUTAR

  • Su fiesta mayor, celebrada en honor a la Virgen de la Antigua, su patrona, tiene lugar el 8 de septiembre de cada año​ y es seguida por varios días de celebración por toda la ciudad. La historia de las ferias comerciales en la ciudad se remonta a la Edad Media.
  • Entre las actividades que traen consigo las Ferias y Fiestas se encuentra el desfile de carrozas, el pregón y chupinazo que precede al desfile de peñas y charangas,​ varias verbenas repartidas por toda la ciudad, los conciertos de ferias, un concurso hípico de ámbito nacional así como eventos deportivos y culturales.

Las ferias y fiestas se celebran en dos ambientes: el nuevo recinto ferial, ubicado al otro lado de la A-2, donde se ubican parte de las peñas, las atracciones mecánicas y los puestos ambulantes; eje Fuente de la Niña-Paseo de San Roque-Plaza Mayor que acoge los conciertos, se ubican varias peñas y se localizan también varias verbenas populares además se realizan algunas actividades lúdicas y culturales.

  • La Semana Santa de Guadalajara ha sido declarada de interés turístico regional. Congrega cada año a miles de visitantes para presenciar los solemnes pasos procesionales de las cofradías y hermandades de la ciudad. La componen ocho procesiones en la que participan las distintas cofradías y alrededor de 4500 cofrades.
  • El Corpus Christi es otra festividad muy arraigada en la ciudad, su celebración ha sido, desde tiempos medievales, una de las más importantes del año, tanto en su aspecto religioso como social y festivo. La ciudad se engalana, con altares, alfombras ornamentales, música, gigantes y cabezudos. El aspecto más original es la participación de la Cofradía de los Apóstoles, con una antigüedad de más de quinientos años. Trece de los hermanos, caracterizados como Cristo y sus discípulos, son protagonistas de la procesión, como lo fueron cuando Jesús instituyó la Eucaristía en la última Cena.​
  • El Carnaval es ya una tradición dentro del calendario festivo alcarreño. Comienza con el recién recuperado Jueves Lardero y acaba con el Entierro de la Sardina. Se organizan concursos y desfiles de disfraces para niños y adultos, además de bailes, espectáculos para niños, etc. Está catalogada como Fiesta de Interés Turístico Provincial.
  • La Navidad, trae consigo multitud de actos y eventos, lúdicos y culturales, como la Feria de Artesanía, concursos de villancicos, exposiciones, actividades culturales y deportivas, conciertos y convocatorias sociales. La Cabalgata de Reyes de Guadalajara fue declarada Fiesta de Interés Turístico Provincial en 2005.